Hace un tiempo era impensable ver publicadas en España mangas (y animes) con un número elevado de tomos. Excepto Dragon Ball, no creo equivocarme si os digo que todas las series más o menos largas (y algunas cortas) publicadas en España a principios/mediados de los 90 acababan cancelándose ante el mosqueo del respetable y la indignación de los más aficionados, que no tenía otro remedio que comprar ediciones extrajeras.
Ahora la situación es diferente. El mercado está que arde y las editoriales, más veteranas y experimentadas, se atreven a publicar mangas largos (también es cierto que el público ha aumentado desde entonces). Gracias a esta evolución, hemos podido/podemos comprarnos series como Ranma 1/2, Inu Yasha, Hana Yori Dango, City Hunter, Aa! megamisama, Captain Tsubasa o Slam Dunk. De esta última me gustaría daros mi opinión, aprovechando que este mes sale a la venta el último tomo del manga (el 31º ni más ni menos).
Slam Dunk es obra de Takahiko Inoue. De hecho fue la obra con la que se dio a conocer en Japón y en el mundo. Después asombró con Vagabond, pero eso ya es otro tema. En Japón son muchos los mangas que tienen una temática deportivoamorosa (llamados “spokon”), aunque normalmente suelen ser de deportes más comunes para el público nipón (béisbol, boxeo, etc…). En la década de los 90 hacer un manga sobre baloncesto era algo arriesgado. Japón no tiene mucha tradición en el baloncesto y la afición al deporte de la canasta llegó mucho después.
Es por eso que Inoue, gran aficionado a la NBA, corrió con ese riesgo al crear Slam Dunk. En contra de lo que parecía ser un fracaso anunciado, Slam Dunk fue un gran éxito de ventas. Consiguió tener, además del manga, una penosa serie de televisión y cuatro películas, así como varios videojuegos y montañas de merchandising. Actualmente se ha hecho una reedición de lujo con cubiertas nuevas (y mucho mejores). Tras muchos años, Slam Dunk puede fardar de haber vendido 100 millones de ejemplares de la serie y, en parte, haber aficionado a muchos japoneses al espectacular deporte que es el baloncesto. No es algo excepcional, ya que muchos lectores se aficionan a “algo” después de haberlo leído en los mangas (Captain Tsubasa y Versalles no Bara son buenos ejemplos de ello).
El manga de Slam Dunk tiene una temática muy sencilla, llegando a lo absurdo. Hanamichi Sakuragi es un japonés pelirrojo (?), buscabullas y con escaso éxito sentimental. Cuando conoce a Haruko se enamora por enésima vez. Ésta le anima a jugar al baloncesto, no en vano Hanamichi es alto y fuerte, y él accede con la única intención de conquistar su amor. A partir de ahí, Hanamichi se obsesiona con la idea de convertirse en un as del baloncesto y conquistar el amor de Haruko. Su habilidades innatas para el deporte hacen que, a pesar de jugar muy mal al baloncesto, se le vea como un jugador en potencia al que, bien entrenado, puede aportar mucho al equipo. Durante los 31 tomos el Shohoku, el equipo en el que entra Sakuragi como jugador de primer año, participa en un campeonato. Paralelamente a esto, entre partidos oficiales, Sakuragi va aprendiendo las bases del baloncesto y, más concretamente, las de un buen pivot. Al final de la serie, todo lo que le falta a nivel técnico lo suple con ganas y esfuerzo, llegando a convertirse en una pieza importante del equipo. Todo un ejemplo, clásico en estos mangas, de espíritu de superación, compañerismo y juego en equipo.
Técnicamente el manga me parece muy interesante. Con un guión facilón, justo lo suficiente para enganchar, consigue que el lector se identifique con el protagonista desde el principio (ellos tampoco saben jugar a baloncesto) y se ríen con las locas ideas que tiene Sakuragi y sus graciosas salidas. Por otro lado, para aquellos que saben cómo se juega a baloncesto, Inoue nos regala unos partidos narrados con todo lujo de detalles y con escenas muy verosímiles. Al contrario de lo que sucede con Captain Tsubasa, donde espectacularidad se asocia con lo irreal, en Slam Dunk las escenas son espectaculares pero creíbles y, en muchas ocasiones inspiradas en los muchos partidos de la NBA que habrá visto el autor (hay escenas idénticas, todo hay que decirlo). De esta forma, y en un mismo producto, Inoue satisface a dos tipos de lector: por un lado al fan y por el otro al interesado por el baloncesto pero, sobretodo, por pasar un rato entretenido. Creo que esta es una de las bazas que han hecho de Slam Dunk una serie de tanto éxito.
A nivel de dibujo, Slam Dunk me parece una maravilla. Muy detallista en las escenas, Inoue posee una gran facilidad para dibujar el cuerpo humano, mezclada con escenas en SD (para quitar tensión, supongo) que equilibran la balanza. Todo un deleite visual para aquellos a los que nos gusta el dibujo realista. Argumentalmente, dejando de lado al protagonista, el resto de personajes están bastante bien escogidos, cada uno de ellos con unas características de juego y habilidades distintas y una ambición que los hace mejorar y competir para conseguir su objetivo.
Como punto (un poco) negativo, la cubiertas: hay algunas que no me acaban de convencer. Como se ha podido ver con Vagabond, Inoue ha mejorado mucho en ese aspecto.
Sobre la serie de televisión no me detendré mucho, puesto que no me gusta nada. Me parece un ejercicio bastante lamentable de anime de mala calidad, aunque los presupuestos mandan. Por si fuera poco, la historia del manga no se acaba en el anime. A pesar de todo, el anime ha sido un gran éxito en Catalunya.
La editorial española que ha traído las obras de Inoue a España ha sido Ivrea. Apostando, forzosamente, por la calidad, para Slam Dunk se usaron materiales originales para hacer la edición (algo que se agradece y se nota al ver el manga). La edición no está mal (no hablaremos de la rotulación) aunque hay un punto negro que podría haberse mejorado: La traducción, que utilizaba términos baloncestísticos que no se usan en España (tiro de dribleo, matamoscas, etc…). Por otro lado, destacar positivamente las aclaraciones al final de tomo, que redondean un trabajo en líneas generales notable.
También es de Ivrea el libro de ilustraciones de Slam Dunk, que se editó hace un año. Un buen complemento para los coleccionistas, aunque sigo diciendo que Inoue estaba un poco verde a la hora de aplicar el color en sus ilustraciones.
Resumiendo, una buena y entretenida serie. Seguramente no es la más indicada para los lectores no habituales de manga, pero para el resto es el ejemplo típico y tópico de shonen deportivo de calidad.
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